2020-03-18

Primeros pasos con el COVID-19, algunas ideas sueltas

Gamoncillo
Llevamos desde el viernes a todo ritmo tratando de resolver los problemas más urgentes. Ya habíamos estado pensando y preparando cosas durante los días anteriores en previsión de lo que pudiera suceder pero, desde luego, siempre pensamos que habría más tiempo. Ahora todo empieza a normalizarse (aunque no dejan de aparecer fuegos) y es el momento de planificar un poco mejor lo que sucederá durante las próximas semanas. No obstante, quiero dejar aquí algunas ideas sueltas sin muchas pretensiones de lo que está sucediendo.

Lo primero, la familia y la salud bien, gracias. Después de varios días encerrados nos vamos acostumbrando a las nuevas rutinas y nos gusta vernos de rato en rato. Nos reímos, tratamos de mantener la moral alta y dejarnos nuestro espacio.

La gente, las personas, siempre nos sorprenden (para bien y para mal). En el trabajo, después de unas dudas iniciales mientras se concretó lo del teletrabajo, veo a un montón de compañeros dándolo todo de sí mismos: sin mirar los horarios, ni el reloj, mañana o tarde y lo que sea necesario. Está siendo muy emocionante.

También aparecen 'héroes', gente que trata de resolver problemas que no son los que tiene que resolver (con una cierta componente exhibicionista y, normalmente, sin responsabilidad sobre las consecuncias que eso pueda tener en otras personas). En algunas ocasiones son una ayuda y en otras un ruido innecesario. Está bien ser independiente, poder hacer más cosas que otros por nuestras propias habilidades y capacidades pero conviene gestionarlo adecuadamente, sobre todo cuando no hacen falta heroicidades y lo que sí que hace falta es mantener un nivel digno de actividad.

La compra de provisiones y otras cuestiones se ha vuelto alguna locura. Alguien nos tendrá (nos tendremos) que explicar ese afán acumulador y especialmente de algún tipo de bienes. Una explicación bastante plausible es el simple efecto imitador (en terminología moderna-adaptada, FOMO: Fear Of Missing Out): si los demás lo hacen será que es necesario, yo también debo hacerlo.
Por otro lado, el gobierno se ha preocupado de la comida (bien), de la peluquería (raro, ¿sobreactuación?) pero hay toda una panorámica de otras cosas que también necesitamos (anécdota personal: se nos rompió el carro de la compra; por viejo, no por exceso de uso ahora y tuvimos -¿tuvimos?- que comprarlo por internet; hace un rato leía en un foro conocido que a alguien se le rompió la lavadora; y no dejemos de lado ordenadores, telefonía y otros aparatos que no dejarán de romperse estos días).
Relacionado con esto, nuestros proveedores: algunos nos han dado mucho más de lo que teníamos sin más, sin pedir nada a cambio. Otros, me dicen, andan intentando subir los precios de algunos productos y servicios; finalmente, los más despreciables, tratando de hacer ventas ofreciendo (insistentemente) productos que no sabemos si necesitamos pero que hacen del revuelo de estos días su estrategia comercial.

Los bulos, sorprendentemente, se están difundiendo menos de lo que se esperaría.
Aparecen cosillas, pero no mucho y sí que están apareciendo estafadores: gente que aprovecha el revuelo para seguir tratando de engañar a gente. Cuidado.

Internet. Escuchaba de pasada un programa de los que siempre hablan mal de las pantallas, que hoy hablaba bien: gracias a que las teníamos, podemos estar todo el rato comunicados. Saber lo que pasa y estar con los nuestros, aunque sea virtualmente. Podemos organizarnos, hacer algunas compras y evitar salir de casa que, en este momento, es lo fundamental. Ojalá nos quedemos con este toque de atencion de lo importante que es la tecnología y el camino que nos queda por recorrer.También estamos recibiendo mensajes humorísticos, a veces demasiado cargantes, pero que contribuyen a ese estado de buena salud mental que tan bien nos puede venir.
Nos está sirviendo para lo de los aplausos, también, como reconocimiento a los sanitarios y a tantas otras profesiones que están trabajando sin descanso para que esto no se pare del todo. Pero también se nos va de las manos, hace un rato hemos tenido una cacerolada que no sabíamos ni por qué motivo era.

En definitiva, seguro que me dejo cosas. Estamos viviendo momentos emocionantes (sobre todo por cómo se está comportando mucha gente). También de incertidumbre, no sólo por la enfermedad sino también por la economía y esas empresas que van a cerrar sin más. No soy economista, ni empresario, pero nos tiene que hacer pensar en el modelo que tenemos y el que queremos. El precio (modelos ultra-eficinotes pero, parece, muy sensibles al estancamiento económico) y vivir al día no puede ser la única opción (que lo está siendo) para tanta gente.
Ayudémonos y ayudemos a otros. Esto será importante para que de esta salgamos un poco mejor.

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2020-03-18 14:39 | 0 Comentarios | In English, please | En PDF | Para enlazar # |
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