2017-06-13

Dime tu opinión sincera

Vivimos en un mundo raro (o yo vivo en un mundo raro): hay gente que sobrevalora la sinceridad llegando a transmitir opiniones e ideas que igual era mejor dejar discretamente tras alguna mínima capa de cortesía.
No es que me oponga a la sinceridad directa, pero hay gente que por muy sincera que sea igual (a lo mejor, tal vez,...) no aporta ningún valor, porque no han llegado a comprender realmente el problema o la situación.
Otra gente valora demasiado su situación actual, y eso hace igualmente difícil la comunicación: nunca llegas a saber cuál son sus ideas y cómo resolverían realmente el problema que hay que resolver.

Flores
En este caso traemos un comentario en The world's most successful investor insists on brutal honesty from employees. Could you survive? donde nos hablan de Ray Dalio y de su método de gestión, basado en una entrevista que el autor le iba a hacer.

Su empresa valora por encima de todo la transparencia radical y la honestidad brutal:


The firm's 1,500 employees have committed themselves to a doctrine of radical transparency and brutal honesty. Nearly every meeting large or small is taped and anyone relevant to the discussion is allowed to go back and watch the meeting.


En este caso, Ralio recriminaba al entrevistador no haber preparado correctamente la entrevista, usando ese estilo directo y brutal:


He told me that it was clear I hadn't read an essential Harvard Business Review article about his company or watched his 2014 interview with the New York Times' Andrew Ross Sorkin. Not doing so meant I was wasting his time, mine and the time of readers/viewers/the crew, etc.


Cuando la persona que hace ese tipo de afirmaciones es alguien tan brillante y preparado como es el caso (según la opinión del entrevistador, claro), sus consejos son valiosos:


A few hours later, I started to process the meeting a little bit differently. I realized that Dalio had provided me a gift. He had opened the doors to the kind of discussion that might put others ill-at-ease. In most interviews, you want to walk a fine line: pressing but not hammering; asking but not attacking. Dalio demanded honesty of himself just as much as of those around him. He had opened the door to an interview where we could skip the niceties and get right to the tough questions.


En todo caso, sigo teniendo para mi que si vas a ser brutalmente honesto con alguien, deberías estar dispuesto a recibir la misma honestidad (que es algo menos frecuente) y tener claro que tus opiniones honestas son, además, ajustadas a la realidad y merecen ser difundidas y escuchadas.




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